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Knowledge, attitudes, perceptions and factors associated with mpox vaccine hesitancy among university students in Sierra Leone: a cross-sectional study

Este estudio transversal de 422 estudiantes universitarios en Sierra Leona revela que, si bien dos tercios expresaron su disposición a recibir una vacuna contra la viruela del mono, el 32% reportó reticencia, lo cual se asoció significativamente con un menor conocimiento, percepciones negativas y facultades académicas y niveles de año específicos, destacando la necesidad de una comunicación de riesgos dirigida y estrategias de vacunación accesibles.

Autores originales: Manteneh Koroma, Nelson Mandela Kargbo, Edwin N Sesay, Abdul Salaam Vivian Kamara, Desmond Maada Kangbai, Peter Bai James

Publicado 2026-10-07
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Autores originales: Manteneh Koroma, Nelson Mandela Kargbo, Edwin N Sesay, Abdul Salaam Vivian Kamara, Desmond Maada Kangbai, Peter Bai James

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En los concurridos pasillos de la vida universitaria, donde los estudiantes comparten comidas, estudian en aulas abarrotadas y viven en espacios reducidos, la propagación de enfermedades infecciosas es una posibilidad constante. Una de estas enfermedades, la viruela del mono (mpox), es causada por un virus que se transmite de persona a persona mediante el contacto directo o al tocar objetos contaminados. Aunque el virus se conoce desde hace tiempo en partes de África, la reciente atención mundial ha resaltado la necesidad de que las comunidades comprendan cómo se propaga y cómo protegerse. Una herramienta clave en esta protección es la vacunación, pero una vacuna solo es efectiva si las personas están dispuestas a recibirla. Esta disposición no siempre está garantizada; a veces, incluso cuando una vacuna está disponible, la gente duda. Esta duda no siempre se trata de rechazar la medicina de forma tajante. A menudo, surge de la falta de información clara, de la sensación de que la enfermedad no puede afectarlos personalmente o de la desconfianza hacia los sistemas que ofrecen la inyección. Comprender por qué los adultos jóvenes, que a menudo están en el centro de las redes sociales, podrían dudar es crucial para los funcionarios de salud pública que intentan mantener seguras a las comunidades.

Investigadores de la Universidad de Sierra Leona se propusieron explorar estos sentimientos entre su cuerpo estudiantil. Querían saber qué sabían los estudiantes sobre la viruela del mono, qué sentían respecto a la enfermedad y si se vacunarían si se les ofreciera una vacuna. El equipo encuestó a 422 estudiantes de tres facultades diferentes dentro de la universidad: una centrada en artes y ciencias, otra en administración pública y negocios, y una tercera dedicada a la formación de médicos, enfermeros y farmacéuticos. Al incluir estudiantes tanto de campos relacionados con la salud como de otros no relacionados con la salud, los investigadores pudieron ver si la formación médica marcaba una diferencia en cómo las personas percibían el virus y la vacuna. Hicieron a los estudiantes una serie de preguntas para medir sus conocimientos sobre el virus, sus actitudes hacia la vacunación y sus percepciones sobre el riesgo que la viruela del mono representaba para ellos y para su país.

Los resultados revelaron un panorama complejo de preparación. Casi dos de cada tres estudiantes dijeron que se pondrían una vacuna contra la viruela del mono si estuviera disponible, lo que sugiere una fuerte disposición subyacente a protegerse. Sin embargo, una minoría significativa, aproximadamente uno de cada tres, indicó que no lo haría. Los investigadores descubrieron que esta duda no era aleatoria; estaba estrechamente ligada a lo que los estudiantes sabían y a cómo percibían su propia seguridad. Los estudiantes que tenían una comprensión sólida de cómo se propaga la viruela del mono y cuáles son sus síntomas eran mucho menos propensos a dudar. Del mismo modo, aquellos que creían que la enfermedad era una amenaza real para sus propias vidas estaban más dispuestos a vacunarse. Curiosamente, el simple hecho de tener una actitud generalmente positiva hacia las vacunas en abstracto no predecía si un estudiante aceptaría una dosis contra la viruela del mono una vez que se consideraban los detalles específicos.

El estudio también descubrió cómo el entorno educativo moldea estas visiones. Los estudiantes que se están formando para ser profesionales de la salud fueron mucho menos reticentes que sus compañeros que estudian otras materias. Esta diferencia persistió incluso después de tener en cuenta cuánto sabían sobre el virus, lo que sugiere que la cultura y la exposición diaria a la información de salud dentro de las facultades de medicina juegan un papel poderoso. Además, los estudiantes en sus primeros años de estudio estaban más dispuestos a vacunarse que aquellos en sus últimos años, un hallazgo que sorprendió a los investigadores y sugiere que el tiempo transcurrido en la universidad no aumenta automáticamente la confianza en las vacunas. Los datos también destacaron barreras prácticas; aunque muchos estudiantes creían que la vacuna era segura y eficaz, la mayoría dijo que el costo les impediría recibirla, y la mayoría estuvo de acuerdo en que sería más probable que se vacunaran si un médico lo recomendara o si la inyección estuviera fácilmente disponible en el campus.

En última instancia, el estudio sugiere que la duda entre estos estudiantes no es un rechazo profundo a la medicina, sino más bien una brecha en la comprensión y una falta de conexión personal con el riesgo. Muchos estudiantes reconocieron que la viruela del mono era peligrosa para Sierra Leona en su conjunto, pero no sentían que fuera peligrosa para ellos individualmente. Los investigadores concluyeron que, para aumentar las tasas de vacunación, los esfuerzos de salud pública deben ir más allá de simplemente decir que la enfermedad existe. En su lugar, la comunicación debe centrarse en hacer que el riesgo se sienta real y personal, explicando exactamente cómo el virus se mueve a través de espacios compartidos como dormitorios y aulas, y asegurando que las vacunas sean gratuitas, accesibles y recomendadas por profesionales de la salud de confianza. Los hallazgos sirven como un recordatorio de que la preparación para un posible brote requiere construir confianza y claridad mucho antes de que llegue la vacuna, asegurando que, cuando llegue, los estudiantes estén listos para aceptarla.

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