Harnessing e-Learning Delivery System for Higher Education Expansion: Learner Experience Challenges in Selected Public Universities of Malawi
Este estudio utiliza un enfoque de métodos mixtos para examinar las universidades públicas en Malaui, revelando que a pesar del papel del aprendizaje electrónico en la expansión de la educación superior, los estudiantes enfrentan desafíos significativos que incluyen el acceso limitado a internet, la conectividad poco confiable, los altos costos y las habilidades digitales insuficientes.
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En el panorama de la educación superior, se ha venido produciendo un cambio durante décadas, trasladando el aprendizaje de las abarrotadas aulas de conferencias a las pantallas digitales. Este enfoque, conocido como Educación Abierta, a Distancia y Electrónica (ODeL), permite a los estudiantes estudiar sin tener que estar físicamente presentes en un campus universitario. Se basa en una idea simple pero poderosa: que el conocimiento puede entregarse a través de la tecnología, rompiendo las barreras de la geografía y el tiempo. Para muchos países, este sistema ofrece una forma de educar a más personas de las que los edificios tradicionales podrían albergar jamás. Sin embargo, la promesa del aprendizaje digital depende enteramente de la realidad de las herramientas utilizadas para impartirlo. Si el internet es lento, si faltan los dispositivos o si las personas que los usan carecen de las habilidades necesarias, el sistema falla. Esta tensión entre el potencial de la educación digital y los obstáculos prácticos de la vida cotidiana es la historia central de una investigación reciente sobre cómo se están desenvolviendo los estudiantes en Malaui en este nuevo entorno.
Un investigador de la Escuela de Gobierno de Malaui se propuso comprender exactamente qué sucede cuando los estudiantes en Malaui intentan aprender a través de estos sistemas en línea. El estudio se centró en tres importantes universidades públicas: la Universidad de Ciencia y Tecnología de Malaui, la Universidad de Agricultura y Recursos Naturales de Lilongwe y la Universidad de Mzuzu. Estas instituciones ya habían comenzado a ofrecer programas de aprendizaje a distancia antes de la crisis sanitaria mundial de 2020, pero el cierre de las escuelas durante la pandemia forzó una adopción rápida y generalizada de la tecnología. El investigador quería ir más allá de las simples estadísticas para escuchar las historias reales de los estudiantes. Para ello, el estudio combinó dos enfoques: el envío de cientos de encuestas escritas para recopilar datos amplios y la realización de pequeñas discusiones grupales para escuchar experiencias personales detalladas. El objetivo era identificar los obstáculos específicos que impiden que los estudiantes tengan éxito en sus cursos en línea.
La investigación reveló que, si bien las universidades cuentan con los sistemas implementados, los estudiantes enfrentan una escalada difícil. La barrera más significativa es el internet mismo. Muchos estudiantes informaron que su conexión es poco fiable, interrumpiéndose a menudo en momentos críticos, o que el costo de los paquetes de datos es simplemente demasiado alto para sus presupuestos. Incluso cuando hay una conexión disponible, esta suele ser demasiado lenta para soportar las videollamadas y los archivos grandes que requiere el aprendizaje moderno. Esta brecha digital no se trata solo de tener una señal; se trata de la asequibilidad y la estabilidad. Para los estudiantes en áreas remotas, la brecha entre tener acceso a la educación y poder utilizarla es amplia y difícil de cruzar.
Más allá de la conexión, el estudio encontró que las herramientas de aprendizaje suelen ser inexistentes o inadecuadas. Muchos estudiantes no poseen una computadora portátil o un teléfono inteligente capaz de ejecutar el software necesario. Algunos se ven obligados a depender de dispositivos prestados o teléfonos familiares compartidos, lo que limita su capacidad para estudiar cuando lo necesitan. La investigación también destacó una brecha en las habilidades. Tanto los estudiantes como algunos instructores tienen dificultades con las herramientas digitales requeridas para la enseñanza en línea. Se observó que algunos profesores compartían diapositivas sin explicarlas, mientras que los estudiantes expresaban confusión sobre cómo navegar por los portales de aprendizaje. Esta falta de fluidez digital significa que, incluso cuando la tecnología funciona, el método de enseñanza a menudo no logra involucrar al alumno de manera efectiva.
El elemento humano del sistema también mostró signos de tensión. Los estudiantes informaron una falta de interacción con sus profesores, señalando que algunos instructores no realizaban las clases programadas o estaban ausentes en las sesiones en línea. Esta ausencia de guía dejó a los estudiantes sintiéndose aislados e inseguros sobre su progreso. El estudio encontró que la flexibilidad del aprendizaje en línea, que supuestamente es un beneficio, a menudo se convirtió en una desventaja cuando los horarios no eran claros o cuando las clases se posponían sin previo aviso. El sentimiento de estar desconectado del aula fue un tema recurrente en los comentarios, lo que sugiere que el modelo actual carece del toque personal que ayuda a los estudiantes a mantenerse motivados.
Para dar sentido a estos hallazgos, el investigador analizó cómo convergen la tecnología, los métodos de enseñanza y el contenido de las materias. El estudio sugiere que, para que el aprendizaje en línea funcione, los tres elementos deben ser sólidos. Si la tecnología es débil, como ocurre con el mal internet, la enseñanza no puede suceder. Si el método de enseñanza no se adapta al formato en línea, el contenido de la materia se pierde. La investigación indica que la situación actual en Malaui se encuentra a menudo estancada en el nivel más básico, donde la tecnología es simplemente un sustituto de un aula física en lugar de una herramienta que transforma la forma en que ocurre el aprendizaje. El sistema está intentando reemplazar una experiencia presencial con una digital, pero sin la infraestructura y las habilidades necesarias, el reemplazo se siente incompleto.
El documento concluye que la expansión de la educación superior en Malaui a través de sistemas en línea es un paso necesario, pero actualmente se ve obstaculizada por estas realidades prácticas. Los investigadores proponen varias formas de mejorar la situación. Sugieren que las universidades y el gobierno deben proporcionar a los estudiantes los dispositivos que necesitan para aprender, quizás a través de programas de préstamo. También recomiendan trabajar con los proveedores de internet para que los datos sean más baratos o gratuitos para los estudiantes, asegurando que el costo no sea una barrera de entrada. Además, el estudio hace un llamado a una mejor capacitación tanto para profesores como para estudiantes para asegurar que todos sepan usar las herramientas de manera efectiva. Finalmente, los investigadores sugieren que una universidad nacional dedicada al aprendizaje a distancia podría ayudar a establecer estándares y compartir mejores prácticas en todo el país. El camino a seguir requiere reconocer que la tecnología por sí sola no es una solución; debe estar respaldada por una infraestructura confiable, acceso asequible y personas capacitadas para abrir verdaderamente las puertas de la educación.
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