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🧬 biología

Observations on flight behavior and ultrasonic responses in moths (Lepidoptera: Erebidae and Geometridae) from Lapland

Este estudio sugiere que las polillas del Ártico en la Laponia finlandesa han perdido o atenuado sus defensas ultrasónicas y exhiben comportamientos de vuelo relajados debido a la reducción de la presión de depredación por la ausencia de murciélagos y la limitada actividad de las aves durante los meses de verano, aunque estos hallazgos preliminares requieren una validación de múltiples estaciones.

Autores originales: Simeão de Souza Moraes, Hermann S. Staude, Raoul Mikael Englund, Pasi Sihvonen

Publicado 2026-10-14
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Autores originales: Simeão de Souza Moraes, Hermann S. Staude, Raoul Mikael Englund, Pasi Sihvonen

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

En los rincones silenciosos del mundo natural, una carrera armamentista silenciosa se ha venido desarrollando durante millones de años entre murciélagos y polillas. Los murciélagos cazan en la oscuridad, utilizando chillidos de alta frecuencia que rebotan en los objetos para crear un mapa mental de su entorno, una habilidad conocida como ecolocalización. Las polillas, las presas principales, han desarrollado sus propias defensas para sobrevivir a estos cazadores aéreos. Algunas especies han desarrollado diminutos oídos en sus cuerpos para escuchar el acercamiento del murciélago, mientras que otras, particularmente las polillas tigre, pueden producir sus propios clics ultrasónicos. Estos clics cumplen un doble propósito: pueden actuar como una señal de advertencia para decirle al murciélago: "Soy tóxica y tengo mal sabor", o pueden interferir el sonar del murciélago, creando suficiente estática para confundir al depredador y permitir que la polilla escape. Esta relación dinámica es un ejemplo clásico de coevolución, donde el ataque del depredador impulsa la defensa de la presa, y la defensa de la presa impulsa el contraataque del depredador. Pero, ¿qué sucede cuando el depredador simplemente no está presente? En el extremo norte, donde el sol de verano nunca se pone, las reglas de este juego cambian por completo, ofreciendo a los científicos una oportunidad poco común de ver qué sucede con una especie cuando se elimina la presión para defenderse.

En el verano de 2026, un equipo de investigadores viajó a la Laponia finlandesa, una región donde el sol circula por el cielo durante más de cincuenta días sin bajar nunca del horizonte. Esta luz diurna continua crea un entorno único donde los murciélagos insectívoros, que dependen de la oscuridad para cazar, están efectivamente ausentes. Los investigadores, liderados por Simeão de Souza Moraes, se propusieron probar una idea simple pero profunda: si las polillas no necesitan defenderse de los murciélagos, ¿pierden la capacidad de hacerlo? Se centraron en dos grupos de polillas que se encuentran en la zona: las polillas tigre, conocidas por su capacidad para emitir sonidos de clic, y las polillas geometridae, que generalmente son silenciosas pero dependen de un vuelo evasivo. El equipo capturó individuos de especies como Diacrisia sannio y Arctia plantaginis, junto con varias especies de geometridae, y las sometió a una serie de pruebas. Reprodujeron grabaciones de llamadas de ataque de murciélagos cerca de las polillas inmovilizadas y las rozaron suavemente con una herramienta fina para simular que un depredador las atrapaba. Al mismo tiempo, utilizaron micrófonos sensibles para escuchar cualquier clic ultrasónico que las polillas pudieran producir en respuesta.

Los resultados fueron sorprendentemente claros. Ninguna de las polillas probadas, ni siquiera las polillas tigre que son famosas por sus defensas acústicas, produjo un solo clic ultrasónico en respuesta a las llamadas de los murciélagos o al contacto físico. Esto sugiere que en estas poblaciones de latitudes altas, el mecanismo de defensa acústica se ha perdido o se ha debilitado significativamente. Sin la amenaza constante de los murciélagos cazando en la oscuridad, la energía necesaria para mantener estos complejos órganos productores de sonido y las vías neuronales para activarlos parece haber sido descartada por la evolución. El estudio también observó cómo se comportaban estas polillas mientras volaban. En las regiones tropicales donde los investigadores habían trabajado anteriormente, las polillas nocturnas que carecen de defensas químicas vuelan de forma rápida y errática durante el día para evitar a las aves, escondiéndose ante la más mínima perturbación. Sin embargo, bajo el sol de medianoche de Laponia, las polillas nocturnas de la familia geometridae se comportaron de manera muy diferente. Durante las horas en que el sol estaba más bajo en el cielo, creando un periodo "similar a la noche" entre las 21:00 y las 03:00, estas polillas volaban lenta y tranquilamente sobre la vegetación. No parecían preocupadas ni apresuradas, moviéndose con una confianza pausada que sería fatal para una polilla similar en un bosque tropical.

Este comportamiento relajado no fue correspondido por los depredadores locales. Los investigadores notaron que las aves diurnas, que cazan durante las partes más brillantes del día, estaban activas y alimentándose entre las 03:00 y las 21:00. Sin embargo, durante las horas más oscuras de la "noche", estas aves estaban conspicuamente inactivas, a pesar de que todavía había suficiente luz para ver. Las aves no parecían haber adaptado sus horarios para cazar durante este tiempo, dejando a las polillas de vuelo lento prácticamente ilesas. Los investigadores sugieren que esta falta de presión de depredación durante las horas similares a la noche ha permitido que las polillas conserven su estilo de vuelo lento y expuesto. Parece que el reloj evolutivo aún no ha avanzado lo suficiente como para que las aves aprendan a cazar en estas extrañas condiciones de luz continua, ni para que las polillas reaprendan las tácticas de escape frenéticas necesarias para sobrevivir a una amenaza constante.

El estudio concluye que la ausencia de murciélagos y la actividad limitada de las aves durante el periodo similar a la noche han relajado la presión de selección que usualmente obliga a las polillas a ser rápidas, silenciosas o a tener defensas químicas. Si bien los hallazgos son preliminares y se basan en una breve expedición, ofrecen una visión fascinante de qué tan rápido pueden cambiar el comportamiento y los mecanismos de defensa cuando las reglas de supervivencia son reescritas por el entorno. Los investigadores enfatizan que estas observaciones deben ser confirmadas a lo largo de múltiples temporadas y en otros lugares del Ártico para comprender plenamente la profundidad de este cambio. Por ahora, la evidencia apunta a un mundo donde el sol de medianoche ha silenciado a los murciélagos y, a su vez, las polillas han olvidado cómo hacer clic, volando lenta y abiertamente en un paisaje donde los viejos peligros simplemente se han desvanecido.

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