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Narrowing the scope of de-escalation: A grounded theory of police-public interpersonal interaction

Este artículo desarrolla un marco de teoría fundamentada que esclarece el uso inconsistente de la "desescalada" al categorizar comportamientos policiales y objetivos de interacción específicos, ofreciendo así un vocabulario preciso para evaluar empíricamente cómo los agentes equilibran la seguridad, la aplicación de la ley y la legitimidad en los encuentros públicos.

Autores originales: Collin Joseph Murray, Kyle McLean

Publicado 2026-10-12
📖 8 min de lectura🧠 Análisis profundo

Autores originales: Collin Joseph Murray, Kyle McLean

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ✨ Esta es una explicación generada por IA del artículo a continuación. No ha sido escrita ni avalada por los autores. Para mayor precisión técnica, consulte el artículo original. Leer descargo de responsabilidad completo

En el complejo mundo de la policía moderna, una sola palabra se ha convertido en un grito de guerra para la reforma: desescalada. Durante años, los departamentos de policía, los manuales de entrenamiento y los defensores públicos han utilizado este término para describir el objetivo de calmar situaciones tensas y evitar el uso de la fuerza. La idea es simple y convincente: si un oficial puede bajar la temperatura de una confrontación, nadie resulta herido y la ley se cumple sin violencia. Sin embargo, el concepto se ha vuelto tan grande y vago que se ha vuelto difícil de enseñar o medir. Cuando un currículo de entrenamiento enumera desde la "escucha activa" y la "paciencia" hasta "mantener la distancia" y "apuntar con un arma" bajo la misma etiqueta, se vuelve imposible saber qué acciones específicas funcionan realmente, o incluso qué se supone que significa el término. Esta confusión deja a los investigadores luchando por demostrar si el entrenamiento en desescalada funciona, y deja a los oficiales sin una guía clara sobre qué hacer cuando una situación comienza a calentarse.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Clemson se propuso desenredar este nudo construyendo una nueva forma de entender las interacciones policiales. No realizaron una nueva encuesta a los oficiales ni filmaron nuevos encuentros. En su lugar, trataron el cuerpo existente de materiales de entrenamiento policial y estudios académicos como un mapa que se había vuelto demasiado congestionado para ser leído. Mediante el análisis cuidadoso de 134 comportamientos específicos recomendados en estos documentos, los investigadores desarrollaron una teoría fundamentada —un marco construido directamente a partir de los datos en lugar de ser impuesto desde el exterior—. Su trabajo sugiere que la definición actual y amplia de desescalada es demasiado desordenada para ser útil. Argumentan que, para dar sentido al trabajo policial, debemos dejar de tratar la "desescalada" como una única estrategia general y empezar a verla como solo una herramienta específica dentro de una caja de herramientas mucho más grande y precisa.

Los investigadores comenzaron observando los miles de palabras utilizadas para describir lo que los oficiales deben hacer. Encontraron que las fuentes a menudo agrupaban acciones muy diferentes. Un manual podría listar la "empatía" y el "esposamiento" en la misma sección sobre desescalada. Otro podría sugerir que "apuntar con un arma de fuego" es una táctica de desescalada si esto evita la necesidad de más fuerza más adelante. Los investigadores se dieron cuenta de que esta falta de precisión era la raíz del problema. Si un estudio afirma que el entrenamiento en desescalada redujo las lesiones, no está claro si el éxito se debió a una mejor escucha, a que los oficiales mantuvieron la calma o al uso estratégico de amenazas. Para solucionar esto, el equipo desglosó las interacciones en sus partes más pequeñas y observables. Hicieron una pregunta simple para cada comportamiento: ¿qué objetivo inmediato intenta lograr esta acción?

A través de este proceso, identificaron que los oficiales de policía cambian constantemente entre siete objetivos profesionales distintos durante un encuentro. El primero y más fundamental objetivo es la seguridad. Esto no se trata solo de la supervivencia del oficial, sino de proteger a todos los involucrados: el sospechoso, los transeúntes y el público. La seguridad actúa como la base de todo lo demás; si hay una amenaza inmediata, el oficial debe priorizar la protección sobre la conversación. El segundo objetivo es la investigación, que implica recopilar información para comprender qué está sucediendo y cómo resolverlo. El tercero es la autorregulación del oficial y el rapport, donde el oficial gestiona sus propias emociones y construye una conexión con la persona con la que está hablando, asegurando que la conversación pueda continuar sin que el oficial la empeore accidentalmente.

Los investigadores encontraron entonces la categoría específica que la mayoría de la gente asocia cuando escucha "desescalada". En su marco de trabajo, este es un objetivo estrecho y específico: reducir la intensidad del estado emocional o psicológico elevado de una persona. Esto solo aplica cuando una persona está enojada, en pánico o en crisis. Si una persona está tranquila, los mismos comportamientos, como hablar suavemente o mostrar empatía, no son desescalada; son simplemente construcción de rapport o negociación. El cuarto objetivo es la negociación, que es el acto de persuadir a alguien para que cumpla sin el uso de la fuerza física. Esto es diferente de la desescalada porque una persona puede estar tranquila y aun así negarse a obedecer. Los dos últimos objetivos involucran la fuerza. Los investigadores distinguieron entre "cumplimiento coercitivo", que utiliza amenazas o dolor para convencer a alguien de obedecer, y "cumplimiento compelido", que utiliza la fuerza física para obligar a alguien a obedecer independientemente de su voluntad. Esta distinción es crucial porque cambia nuestra comprensión del mecanismo de acción. Una amenaza funciona cambiando la mente de una persona; la fuerza física funciona anulando su capacidad de actuar.

El estudio también aclaró la diferencia entre el proceso de un encuentro y su resultado final. Los investigadores identificaron tres tipos de resoluciones: voluntaria, donde una persona acepta cumplir; coercitiva, donde cumplen debido a una amenaza; y forzosa, donde se les obliga físamente a cumplir. Un hallazgo clave es que estos resultados no son lo mismo que los objetivos utilizados para llegar a ellos. Un oficial puede desescalar con éxito la ira de una persona, solo para descubrir que la persona aún se niega a retirarse, requiriendo una negociación o una amenaza. Por el contrario, un oficial puede usar una amenaza para obtener el cumplimiento sin haber calmado nunca a la persona. Al separar los objetivos de los resultados, el marco permite a los investigadores ver exactamente qué acciones condujeron a qué resultados.

Esta nueva forma de ver las interacciones policiales desafía la idea de que la desescalada es una solución única y universal. Los investigadores argumentan que tratar la desescalada como una etiqueta de entrenamiento amplia la ha hecho analíticamente débil. No se puede probar si la "desescalada" funciona si el término incluye desde tomar una mano hasta apuntar con un arma. En cambio, el marco sugiere que el entrenamiento y las políticas deberían centrarse en comportamientos específicos vinculados a objetivos específicos. Por ejemplo, un programa de entrenamiento no debería limitarse a enseñar "desescalada"; debería enseñar a los oficiales cómo usar el etiquetado emocional para reducir el pánico, o cómo usar la distancia para aumentar la seguridad, o cómo usar la negociación para obtener el cumplimiento voluntario. Esta precisión permite una mejor evaluación. En lugar de preguntar si un programa funcionó en general, los investigadores pueden preguntar si un comportamiento específico, como ofrecer opciones, realmente aumentó el cumplimiento voluntario en situaciones donde el sujeto no presentaba un estado emocional elevado.

Las implicaciones de este trabajo se extienden más allá del aula. Para los instructores de policía, significa alejarse de conceptos vagos y avanzar hacia habilidades claras y accionables. Los oficiales necesitan aprender a reconocer el estado actual de un encuentro y seleccionar la herramienta adecuada para el trabajo. Si una persona está en una crisis, el objetivo es la desescalada. Si una persona está tranquila pero se niega, el objetivo es la negociación. Si una persona es un peligro para otros, el objetivo es la seguridad y el cumplimiento compelido. Para los responsables de la formulación de políticas, el marco sugiere que las reglas deben escribirse con este nivel de detalle, evitando mandatos amplios que confundan diferentes tipos de acciones. Para los investigadores, ofrece una forma de diseñar estudios que realmente puedan probar qué funciona, al medir comportamientos específicos frente a resultados específicos en lugar de depender de una etiqueta única y difusa.

En última instancia, los investigadores proponen que el futuro de la reforma policial reside en la claridad. La confusión actual en torno a la desescalada ha llevado a resultados mixtos y frustración pública. Al estrechar el alcance y definir exactamente qué pretende lograr cada comportamiento, el marco proporciona un vocabulario que separa los deseos de las políticas de los hechos empíricos. Reconoce que el trabajo policial es dinámico y que los oficiales deben cambiar constantemente entre la seguridad, la investigación, la comunicación y la fuerza. Reconoce que las personas tienen su propia agencia y que un oficial no puede simplemente hablarle a alguien para que cumpla si esa persona está decidida a resistirse. El objetivo no es eliminar la fuerza o prometer que cada encuentro terminará pacíficamente, sino asegurar que cada acción tomada sea intencional, apropiada para la situación y capaz de ser medida. Al hacerlo, el estudio ofrece un camino hacia un enfoque de la policía más preciso, efectivo y responsable, donde se utilice la herramienta adecuada para el trabajo adecuado, y los resultados puedan entenderse claramente.

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