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🧬 biología

Cooperative and trained dogs follow misleading human cues regardless of human beliefs

Este estudio demuestra que, si bien los perros cooperativos y profesionalmente entrenados son más susceptibles a las señales sociales humanas engañosas, no parecen utilizar el estado de creencia falsa de un comunicador para invalidar su propio conocimiento sobre la ubicación de una recompensa, lo que sugiere que dependen del comportamiento observable en lugar de inferir estados mentales no observables.

Autores originales: Lucrezia Lonardo, Jasmin Hasenöhrl, Jacco Spithout, Jannes Dommisse, Christoph J. Völter, Ludwig Huber

Publicado 2026-09-30
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Autores originales: Lucrezia Lonardo, Jasmin Hasenöhrl, Jacco Spithout, Jannes Dommisse, Christoph J. Völter, Ludwig Huber

Artículo original bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). ⚕️ Esta es una explicación generada por IA de un preprint que no ha sido revisado por pares. No es consejo médico. No tome decisiones de salud basándose en este contenido. Leer descargo de responsabilidad completo

Para comprender cómo pensamos sobre los demás, los científicos suelen observar a los animales con los que convivimos. La pregunta central es si un animal puede comprender verdaderamente que otro ser ve el mundo de manera diferente a como lo hace él. Esta capacidad, conocida como teoría de la mente, implica darse cuenta de que alguien más podría tener una creencia que es simplemente errónea. Por ejemplo, si ves un juguete escondido en una caja, pero tu amigo no vio que lo moviste a un lugar diferente, sabes que tu amigo buscará en la primera caja. Los humanos desarrollan esta habilidad a una edad temprana, pero demostrar que los animales la poseen es difícil. Es complicado determinar si un animal simplemente está observando lo que hace una persona, o si realmente está imaginando lo que esa persona sabe o cree. Para resolver este enigma, los investigadores han diseñado pruebas donde un animal debe adivinar qué está pensando un humano, incluso cuando el comportamiento del humano parece exactamente igual en dos situaciones diferentes.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena se propuso probar esto en los perros. Querían saber si los perros podían comprender que un humano estaba buscando comida en el lugar equivocado porque el humano no había visto el momento en que la comida fue movida. El experimento involucró a 120 perros domésticos de diversas razas. El montaje consistía en una habitación dividida por una cerca con un túnel de madera que la atravesaba. En un lado, una persona escondió un premio en un cubo. Luego, mientras el perro observaba, la persona movió el premio a un segundo cubo. Una segunda persona, el comunicador, supuestamente sabía dónde estaba el premio. En una versión de la prueba, el comunicador observó cómo se movía el premio. En la otra versión, el comunicador no vio el movimiento porque una barrera bloqueó su visión. Crucialmente, la barrera estaba oculta dentro del túnel, por lo que los perros no pudieron verla directamente durante la prueba principal. Los perros debían confiar en su propia experiencia previa con túneles similares para adivinar si el comunicador podía ver a través de la barrera o no.

Después de que el premio fue movido, el comunicador se acercó al perro y sugirió el cubo vacío donde el premio estuvo originalmente, utilizando gestos amigables y una voz cálida para sugerir al perro que buscara allí. Los perros sabían que el premio estaba en realidad en el segundo cubo porque habían visto todo el proceso. Los investigadores querían ver si los perros ignorarían la sugerencia del humano cuando el humano estaba equivocado, o si seguirían la sugerencia de todos modos. Si los perros estuvieran realmente leyendo la mente del humano, deberían haber comprendido que el humano estaba equivocado en la segunda versión de la prueba e ignorado la sugerencia. En cambio, los perros siguieron la sugerencia engañosa con la misma frecuencia, ya fuera que el humano tuviera razón o no. Los perros recordaron las propiedades del túnel y la barrera, pero no parecieron utilizar ese conocimiento para comprender lo que el humano podía ver.

Sin embargo, el estudio sí reveló algo importante sobre los propios perros. Los investigadores descubrieron que el tipo de raza y la historia de entrenamiento del perro importaban más que la creencia del humano. Los perros criados para el trabajo cooperativo, como el pastoreo o la recuperación, eran mucho más propensos a seguir la sugerencia engañosa del humano que los perros criados para trabajar de forma independiente, como los terriers o los sabuesos de caza. Del mismo modo, los perros que habían recibido entrenamiento profesional eran más propensos a seguir la señal del humano que los perros sin dicho entrenamiento. Esto sugiere que, si bien los perros pueden no estar utilizando un razonamiento mental complejo para descifrar lo que un humano cree, son altamente sensibles a las señales sociales y están dispuestos a seguir las instrucciones humanas, especialmente si han sido criados o entrenados para ello. Los resultados indican que, en esta prueba específica, los perros dependen de sus propias observaciones y de su tendencia a obedecer en lugar de en una comprensión de la falsa creencia de otra persona.

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